Ilustración: Guadalupe Reboredo @piggy.ilustra

2050 es mucho más que un futuro próximo, que un número redondo para el que todavía faltan treinta años occidentales. Es más bien un horizonte civilizatorio nuevo, tal vez el único posible al ritmo que van las cosas.

Pero también es algo menos abstracto y más concreto, más humilde: 2050 es un fluir constante de ideas, análisis, historias, miradas sobre lo que pasa en el mundo y en nuestro metro cuadrado. Es una suerte de proyección, una mirada lejos situada en un tiempo presente que apremia, un aquí y ahora profundamente injusto que nos urge a hacernos cargo de construir lo nuevo.

Y quienes proyectamos ese futuro (que en realidad ya está ocurriendo) somos gente de a pie, convencida de que el derrotero cotidiano que transitamos como ciudadanos del siglo XXI no es azaroso ni consecuencia de ningún ciclo inevitable.


Es una suerte de proyección, una mirada lejos situada en un tiempo presente que apremia, un aquí y ahora profundamente injusto que nos urge a hacernos cargo de construir lo nuevo

Nos echamos a escribir fogueados por la crisis de un orden mundial que amerita ser contada, movilizados por el crujido de un mundo que, tal como lo conocemos, ha expirado porque no logra contener las necesidades ni los sueños del conjunto de quienes lo habitamos.

Nos hemos sintetizado en un proyecto de revista digital que elegimos llamar 2050 ante el ocaso de un orden civilizatorio que durante largos siglos ha promovido un sistema de ideas, creencias y valores basado en el desarrollo individual del ser humano, cuando en realidad estamos convencidos que nuestro destino solo es posible –sí, solo es posible– en clave colectiva.

Nos toca coincidir históricamente en una etapa de transición cuyo inicio es lo único que más o menos podemos situar… aunque lo otro de lo que también estamos seguros es que la salida a esta encrucijada histórica es entre todos. Hacia esa dirección proyectamos nuestra mirada y nuestros textos.


Lo otro de lo que también estamos seguros es que la salida a esta encrucijada histórica es entre todos. Hacia esa dirección proyectamos nuestra mirada y nuestros textos

2050 es fruto de un contexto en el que es necesario echar luz sobre algunos temas de actualidad política, económica y social. En pleno auge de las tecnologías de la información y la comunicación, buscamos jerarquizar la data circulante, priorizar la calidad analítica y recuperar las historias cotidianas, apelando a un lenguaje simple porque entendemos que el mundo tiene que contarse así, sin demasiadas vueltas.

Asumimos, en rigor, el desafío de aportar algunas variables para comprender el tiempo que nos toca vivir, nuestro tiempo, entendido como resultante de la puja entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer.


Asumimos, en rigor, el desafío de aportar algunas variables para comprender el tiempo que nos toca vivir, nuestro tiempo, entendido como resultante de la puja entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer.