Por Nicolás Albornoz

La historia de aquel 20 de noviembre de 1845 es bien sabida. Una escuadra anglo-francesa que venía realizando un bloqueo sobre el Río de la Plata pretendió imponer por la fuerza la libre navegación de los ríos interiores de la Confederación Argentina adentrándose por el Paraná. Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y responsable de las relaciones exteriores de la Confederación, tomó el acto como un ataque a la soberanía.

El jefe del Departamento del Norte Lucio Mansilla estuvo a cargo de la defensa, que con tan solo 24 barcasas unidas por tres cadenas de hierro, cuatro baterías de viejos cañoñes y 500 hombres le hizo frente a la flota anglo-francesa, una de las más poderosas del mundo.

Si bien las defensas nacionales fueron superadas y la batalla oficialmente se perdió, la resultante fue la firma de un tratado mediante el cual primero los ingleses y más tarde los franceses reconocieron la soberanía de la Confederación Argentina sobre sus ríos interiores. Además, por el daño causado los barcos invasores quedaron varados más de un mes para ser reparados y poder volver a navegar.

Pero más importante que aquel acto de solemne valentía y defensa nacional es que Rosas, en su doble rol de gobernador y representante de la política exterior de la Confederación, constituyó el primer proyecto nacional para desarrollar estas tierras.


Pero más importante que aquel acto de solemne valentía y defensa nacional es que Rosas, en su doble rol de gobernador y representante de la política exterior de la Confederación, constituyó el primer proyecto nacional para desarrollar estas tierras.

Luego de las guerras de independencia y el fracaso de los sucesivos gobiernos revolucionarios para encontrar la forma de organizar a las nuevas provincias independientes, la anarquía del año 20, la fallida experiencia de Bernardino Rivadavia, y el comienzo de las disputas armadas entre unitarios y federales, la necesidad de orden era un menester para poder llevar a cabo cualquier proyecto político y económico.

Rosas por fin impuso ese orden necesario, de ahí en parte el título de Restaurador de las Leyes. Terminó con la guerra en el interior y en una convención en Santa Fe se firmó el Pacto Federal (en principio fueron 3 provincias, luego se sumaron el resto). También, además de ampliar la frontera sur, en su gobierno se realizaron pactos con caciques y se pacificó la frontera sur.

En lo económico, el avance durante la etapa rosista fue monumental para reactivar un sector que había quedado postergado de toda planificación desde las guerras de independencia. En 1835 se promulgó una Ley de Aduanas con medidas proteccionistas hacia los productos que se producían en las provincias de la Confederación Argentina. En algunos artículos se aplicaban aranceles a la importación y otros quedaban directamente prohibidos. Sin embargo, seguían bajos o nulos los impuestos a la importación de maquinaria y minerales que no se producían localmente. Con estas medidas no solo fomentó el mercado interno y protegió la producción nacional, sino que aumentó la recaudación.


En lo económico, el avance durante la etapa rosista fue monumental para reactivar un sector que había quedado postergado de toda planificación desde las guerras de independencia.

Además, la economía en la provincia de Buenos Aires se basó en la expansión ganadera y la industria del saladero para la exportación. Las industrias que se desarrollaron estuvieron ligadas a la producción rural.

En su gobernación, Rosas mantuvo el equilibrio fiscal y no se endeudó. Si bien no hubo emisiones, la moneda mantuvo estable su valor y ganó circulación. Refundó el Banco Nacional creado por Rivadavia, que estaba en quiebra y controlado por ingleses y lo renombró Banco de la Provincia de Buenos Aires. También se redactó un nuevo código de comercio, entre otras medidas de corte federal.


Está escrito en la historia que el prócer nacional fue mucho más allá de esa gesta: terminó con la guerra en el interior mediante el Pacto Federal le daría forma a la Confederación Argentina, impulsó la economía y defendió la soberanía frente a las potencias europeas.

Es por esto que el gobierno Rosas significó el primer proyecto nacional, del cual el hecho conocido como Batalla de la Vuelta de Obligado o Batalla de la Soberanía representa uno de sus capítulos. Está escrito en la historia que el prócer nacional fue mucho más allá de esa gesta: terminó con la guerra en el interior mediante el Pacto Federal le daría forma a la Confederación Argentina, impulsó la economía y defendió la soberanía frente a las potencias europeas.